viernes, 14 de mayo de 2010

Cursos Actuales

Hoy me siento a escribir desde la reflexión sobre los cursos que imparto de Formador Ocupacional.
Miro a mis alumnos, si a esos discentes con caras expectantes que ansian aprender toda la información que requieren para ejercer como formadores. Muchos de ellos son personas con titulación superior que miran con recelo la posibilidad real de ejercer una nueva profesión, pues en muchos casos llevan trabajando de cualquier cosa que se les ofrezca (si al menos tienen la suerte de que así sea)
El formador, ¿qué es?.. de dónde viene y a dónde va...jejeje ¿podemos sentirnos como Aristóteles o Platón guiando por el camino de la Dialéctica a otras personas que de forma crítica siguen nuestros pasos?
Estos profesionales, de sectores muy heterogéneos aportan un granito de arena muy importante en la sociedad, por el mero hecho de estar en ella y aún más de compartir con ella. Sin embargo, lo que realmente me planteo es si somos conscientes de que con la educación, la maestría...llevamos al intelecto a un estado de reflexión, propiamente humana por otro lado, para engrandecernos y procurarnos un futuro de constante mejora y evolución...Y digo evolución, evitando por todos los medios caer en el retroceso mental que se está produciendo donde el concepto de mente unitaria se afilia a la masa y a la degeneración de la identidad de nuestra especie...
No sé si hoy me da por desvariar, lo único que sé seguro es que como decía uno de ellos de aquí el que más aprende al final es el propio formador...

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