viernes, 4 de junio de 2010

3. En lugar llamado Esperanza.


Pureza, esencia, la calma ¿No era lo que tanto anhelaba cuando decidió abandonar Barcelona?. Regarse y bañarse en las aguas de su propio sosiego, tratando de minorar la carga que durante tantos años había llevado consigo, y de la que aún le quedaban restos difíciles de borrar. ¿Acaso su pluma no desparraba versos cargados de plomo?.
Respiró profundamente para sacudirse sus pensamientos, ignorando el frío que el agua de Marzo aún traía consigo y continuó caminando hacia la aldea donde confiaba encontar parte de unos recuerdos que creía dormidos y que para su sorpresa encontraría más despiertos que nunca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario